Hernia Inguinal

La hernia inguinal es el tipo de hernia más común. Tres de cada cuatro hernias se dan en la zona de la ingle.

Una hernia es un defecto en la pared muscular del abdomen y por lo general consta de un saco formado por el revestimiento de la cavidad abdominal (peritoneo). El saco sobresale a través de un agujero o área débil (orificio herniario) en la fascia, la capa fuerte de la pared abdominal que rodea el músculo.

La hernia inguinal puede ser congénita es decir desde el nacimiento. Sin embargo, también puede aparecer debilidad de la pared abdominal a lo largo de los años que derive en una hernia inguinal (hernia inguinal adquirida).

Un síntoma característico de la hernia inguinal es el aumento de volúmen (la hinchazón) de la zona abdominal, casi siempre fácilmente reconocible y palpable. Otros síntomas comunes de la hernia inguinal son los dolores punzantes que a los hombres les pueden dar en los testículos y a las mujeres en los labios vaginales. Estos síntomas empeoran si se aumenta la presión en la zona abdominal (por ejemplo, al toser, estornudar, evacuar o presionar) y suelen favorecer un diagnóstico más fácil. El ultrasonido (sonografía) puede ser necesario en algunos casos, por ejemplo, para diagnosticar hernias inguinales muy pequeñas. También puede emplearse en las personas cuyo abdomen está tenso o con mucho sobrepeso, ya que solo así puede diagnosticarse.

El único tratamiento eficaz para la hernia inguinal consiste en una operación. La intervención puede ser abierta o mínimamente invasiva (con laparoscopia). Fundamentalmente, todas las hernias inguinales pueden operarse con varias técnicas; el método que se emplee en cada caso depende de diversos factores (por ejemplo, la edad del afectado o el tamaño de la hernia).

Recuerda que nosotros contamos con el mejor equipo médico y biomédico el cual ponemos a tu disposición para restablecer tu salud con la mayor seguridad. Contáctanos vía telefónica, e mail o bien acude a la clínica más cercana a tu domicilio.

Hernia Umbilical

La hernia umbilical es una protuberancia que se localiza cerca del ombligo. Es un tipo de hernia abdominal muy común en niños y adultos. La hernia tiene un saco que puede contener parte del intestino, grasa o líquido. Estos tejidos sobresalen a través de una abertura o un punto débil en los músculos del estómago.

Este tipo de hernias es más común en mujeres (especialmente si han tenido varios embarazos), personas obesas y personas que han tenido operaciones abdominales previamente.

Como los demás tipos de hernias, no desaparece sola, por lo cual es necesario realizar una cirugía para prevenir un problema de estrangulación, que aunque es poco frecuente, es grave. La estrangulación se produce cuando una parte del intestino, o del tejido graso queda atrapada dentro de la hernia y se interrumpe la irrigación sanguínea.

Hernia Hiatal

Se estima que hasta un 20% de la población puede sufrir hernia hiatal. Aunque la gran mayoría no experimentará síntomas, el resto pueden notar ardor, dolor de pecho, o dificultad para tragar, incluso hay pacientes que tienen sintomas respiratorios o semejantes a sintomas cardiovasculares (infarto).

Una Hernia hiatal o de hiato ocurre cuando una parte del estómago atraviesa el diafragma (protusión) a través del hiato, y penetra en la cavidad torácica.

Aunque hay varios tipos, la más frecuente es la hernia por deslizamiento (tipo I), en la que se desliza a través del hiato tanto la unión gastroesofágica como una porción de la parte superior del estómago.

La hernia de hiato puede afectar a personas de cualquier edad, por un defecto congénito del propio hiato (hernia diafragmática congénita); pero la frecuencia de aparición de este trastorno se incrementa a partir de los 50 años de edad.

La hernia hiatal tiene una consecuencia clara: al deslizarse hacia la cavidad torácica la parte superior del estómago ocasiona:

Ardor (pirosis): el contenido ácido irrita las paredes del esófago, ocasionando molestias en la boca del estómago

Dolor de pecho: si esa sensación de ardor alcanza zonas elevadas del esófago, el dolor puede sentirse más en la zona torácica que en la abdominal, confundiéndose con un dolor en el pecho (pulmones o corazón)

Dificultad a la hora de tragar: las estructuras gastrointestinales se encuentran en posición no anatómica y, por lo tanto, es factible que este síntoma pueda aparecer

Las dos técnicas quirúrgicas más comunes para reflujo gastroesofágico son la funduplicatura de Nissen y Toupet. En ambas operaciones se moviliza el esófago y se reduce la hernia hiatal y se realiza una funduplicatura para aumentar el tono en reposo del esfínter esofágico inferior. Ambos procedimientos se pueden realizar por vía laparoscópica sin importar si ya hubieron cirugías previas.

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Piedras en la Vesícula (Litos o cálculos biliares)

La vesícula biliar es un órgano que forma parte del aparato digestivo y cuya función radica fundamentalmente en almacenar y concentrar la bilis producida en el hígado para ayudar con la digestión de las grasas.

El tipo más común de enfermedad de la vesícula biliar es la litiasis (presencia de piedras o lodo) causante de inflamación aguda y crónica y responsable de manifestaciones como dolor abdominal después de comer grasas, distensión abdominal, náusea y vómito.

La formación de litos (o piedras en la vesícula) obedece a la sedimentación de las sustancias disueltas en la bilis (colesterol y sales biliares) como consecuencia de un mal funcionamiento de la Vesícula biliar. Es decir, los litos y el lodo biliar no son el origen, sino la consecuencia de la enfermedad. La causante es la Vesícula biliar.

Las manifestaciones causadas por la litiasis vesicular pueden separarse en dos grandes categorías:

Cuando las molestias (especialmente dolor abdominal, náusea y vómito) aparecen después de comer alimentos grasosos pero su duración no sobrepasa algunas horas, se le denomina "cólico biliar". El dolor puede migrar (irradiarse) hacia el lado derecho o puede iniciar en la "boca del estómago (epigastrio) y pasar hacia la espalda como si atravesara una espada. Típicamente el cólico biliar mejora con el tratamiento con fármacos antiespasmódicos. En muchas ocasiones los pacientes solo lo refieren como que el alimento les "cayo pesado" sin embargo es un colico biliar leve. Es por eso si hay molestias despues de los alimentos de manera frecuente hay que consultar a su médico. Seguramente le indicará un ultrasonido de hígado y vía biliar para descartar el padecimiento.

El tratamiento definitivo para esta enfermedad es la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Actualmente se acepta a la cirugía de invasión mínima (o laparoscópica) como la técnica ideal para realizar este procedimiento, permitiendo una operación con molestias mínimas y con recuperaciones breves.

NO IMPORTA SI ES UN CUADRO AGUDO O SI SON MUCHAS PIEDRAS NI EL TAMAÑO DE LAS MISMAS, LA INDICACION ES UNA CIRUGIA LAPAROSCOPICA SIEMPRE.

Nosotros te ofrecemos esta y una gran variedad de cirugías laparoscópicas las cuales ponemos a tu disposición para el restablecimiento de tu salud.

Hemorroidectomia

Las hemorroides, se producen cuando las venas situadas en la zona baja del recto o en el ano se dilatan excesivamente, convirtiéndose así en varicosidades. Estas dilataciones, además de ser molestas, pueden ser dolorosas.

Se distinguen tres tipos de hemorroides atendiendo a su situación respecto al conducto anal:

Hemorroides internas: si las venas afectadas se localizan en la zona baja del recto, por encima del ano, y están cubiertas por mucosa.

Hemorroides externas: cuando están situadas debajo de la unión del ano con el recto.

Hemorroides mixtas: si afectan a los dos tipos de venas.

En el caso de hemorroides leves la mayoría de las veces no presenta molestia alguna, pero los síntomas más habituales son:

Sangrado: se produce generalmente al defecar. Normalmente es escaso y se detecta por rastros de sangre en la taza o manchas en el papel higiénico.

Prolapso: se trata de un bulto que aparece cuando las hemorroides salen desde el interior del ano y resulta difícil introducirlas de nuevo

Secreción: la secreción de moco procedente de la propia mucosa anal es típica de hemorroides internas. Puede causar irritación de la piel y provocar prurito (picor) o sensación de quemazón, especialmente durante la defecación.

Dolor: las hemorroides internas no suelen doler, al contrario de las externas, que son particularmente molestas cuando salen fuera del ano por la presión del anillo anal.

El tratamiento dependerá del tipo de hemorroide y las características específicas de cada paciente, pero este va desde tratamiento mediante medicamentos vía oral, bandas elásticas, laser, crioterapia y la cirugía (hemorroidectomía).

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Apendicitis

La apendicitis consiste en la inflamación del apéndice y no siempre presenta síntomas claros, por lo que a veces se confunde con otras afecciones como alteraciones ginecológicas en el caso de las mujeres, lo que retrasa el diagnóstico.

La apendicitis se produce como consecuencia de la obstrucción del conducto interno del apéndice. Esta obstrucción sucede por diferentes motivos: hiperplasia de folículos linfoides, apendicolito o fecalito, cuerpos extraños, microorganismo y parásitos.

Los síntomas que caracterizan un cuadro de apendicitis son los siguientes en este orden aunque suelen variar entre paciente y paciente

1. El dolor comienza en la zona alta del abdomen o en el centro del abdomen (en la zona del ombligo). Es un dolor tipo cólico.

2. Náuseas y vómitos.

3. El dolor se irradia hacia el flanco derecho del abdomen y termina por localizarse en la zona inferior derecha del abdomen de forma continua e incrementando su intensidad

El tratamiento de la apendicitis es quirúrgico y urgente; SIEMPRE se debe extirpar el apéndice y se elimina la inflamación (apendicetomía).

Se puede operar de dos formas:

Laparoscopia: un método cada vez más utilizado, que consiste en realizar unas pequeñas incisiones en la superficie abdominal por donde se pasan instrumentos que nos permiten visualizar el interior y manipularlo. La apendicectomía laparoscópica está siendo de elección en practicamente todos los casos con apendicitis aguda, tanto en etapas tempranas como en etapas avanzadas.

Uno de los beneficios de esta técnica es el corto post-operatorio y la rápida recuperación del paciente así como la disminución en la infeccion de herida postoperatoria.

Laparotomía: en este caso se realiza una incisión mayor en el abdomen para poder buscar y extirpar el apéndice manualmente. La incisión más utilizada es la incisión de McBurney, que sigue un trayecto paralelo a la ingle en la región inferior derecha del abdomen, donde está el apéndice.

INCLUSO EN PACIENTES CON CIRUGÍAS PREVIAS PUEDE UTILIZARSE EL ABORDAJE LAPAROSCOPICO, NO SE DEJE ENGAÑAR

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